¿Crisis? ¿Cual Crisis?
           Temas de Seguridad en Colombia

El impacto transnacional de los problemas de inseguridad colombiana

por

J. Cordell Robinson

Es obvio que los problemas de inseguridad en Colombia – la violencia, la guerra insurgente, el narcotráfico, la corrupción política, y el crecimiento de grupos paramilitares – han tenido y continuarán teniendo consecuencias transnacionales. Los ejemplos abundan, pero esta presentación se limita a sólo tres casos específicos.

El primer caso del cual hablaré es el de las relaciones colombianas con los países en la cuenca del Caribe. En un tiempo, la inserción con una política exterior fuerte en el Caribe ofreció gran promesa para Colombia, al buscar romper con su molde tradicional de relaciones exteriores.98 Ese molde se había limitado a relaciones básicas con los países de centroamérica y sudamérica y por supuesto, los Estados Unidos. El Caribe ofreció a Colombia la oportunidad de llenar un vacío de liderazgo para convertirse en una fuerza en la región. Aunque Venezuela ya había establecido una influencia en la región, Colombia tenía una razón más apremiante: además de a sus extensas costas caribeñas, tiene posesiones que requieren protección. Me refiero, por supuesto, al archipiélago de San Andrés y Providencia. La necesidad de protección de estas islas se tornó importante y necesaria inmediatamente que Nicaragua publicó su Libro Blanco en 1.989 con reinvindicaciones territoriales sobre el archipiélago, ignorando el Tratado de Barcenas-Esguerra de 1.928.99

Entrada al Caribe

Comenzando con la administración de Alfonso López Michelsen (1.974-78), Colombia inició un proceso de involucrarse en los asuntos caribeños. Este esfuerzo se expandió durante las presidencias de Julio Cesar Turbay Ayala (1.978-82), Belisario Betancur (1.982-89) y últimamente con Cesar Gaviria (1.990-94), quien proporcionó el mayor ímpetu.100 Colombia buscó y obtuvo miembresía en el Grupo Nassau, creado para implementar la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI), un programa estadounidense de asistencia económica para la región. Hubo liberalización comercial con países miembros de la Comunidad de Comercio del Caribe (CARICOM) y empresas de acción colectiva con países caribeños se desarrollaron en el ámbito de turismo, salud y agricultura. Se establecieron embajadas en Jamaica, Barbados y Trinidad y Tobago. Para Gaviria y su gobierno, el Caribe era una región donde un creciente poder de compra de los países de esa área produciría oportunidades significativas para las exportaciones colombianas.101 Finalmente, el interés colombiano en la cuenca del Caribe se codificó en el Artículo 9 de la Constitución de 1.991 al referirse específicamente al Caribe como una región donde Colombia estaría involucrada en el futuro.

Esta expectativa y todas las medidas tomadas por López Michelsen, Turbay Ayala, Betancur y Gaviria para construir una base para un rol de liderazgo en el Caribe, puede haber sido inútil mientras el Caribe se convirtió en un vórtice para el tráfico de drogas procedentes de Colombia. El uso del Caribe como parte de un sistema intrincado para el transporte de cocaína, heroína, y marijuana hacia los mercados estadounidenses y europeos ha creado un obstáculo significativo para cualquier iniciativa de política exterior en la región.102 Para los países en la cuenca del Caribe, la criminalidad, la corrupción, el lavado de dinero, y problemas de adicción y consumo creados por los traficantes de drogas constituyen una amenaza seria a su seguridad y soberanía. Ciertamente, el tráfico de drogas ha tenido y continuará teniendo un impacto negativo en las instituciones sociales, económicas, políticas y militares de los países del Caribe, continuamente afectando negativamente su habilidad de gobernar. Bajo estas circunstancias, Colombia, como el estado responsible por estos problemas, no puede en realidad tomarse cargo del liderazgo regional caribeño. El problema del narcotráfico es tan abrumador que presenta un gran obstáculo para cualquier esfuerzo más que las más rutinarias relaciones.103

Relaciones con Venezuela

El segundo ejemplo del impacto transnacional de los problemas domésticos de Colombia es el caso de las relaciones con Venezuela. Venezuela es un país con el cual Colombia ha tenido las relaciones más complicadas y competitivas. Históricamente, han habido varios períodos de hostilidad, fomentados por disputas limítrofes, la migración de colombianos indocumentados a Venezuela y luchas armadas fronterizas entre sus ejércitos.104 Recientemente, las relaciones han mejorado marcadamente a la vez que los dos países se enfocan sobre el proceso de integración en varios ámbitos y en arreglos comerciales de beneficio mutuo, incluyendo el grupo G-3. Este nuevo método ha resultado en un incremento considerable del comercio bilateral, alcanzando un incremento de 300 por ciento entre 1.989 y 1.993.105

En una base diaria, los problemas de inseguridad colombiana no han afectado el progreso de esta nueva relación, excepto tal vez reduciendo el ritmo de la integración e impediendo una implementación más rápida de los acuerdos G-3. Pero la realidad nunca se aparta del potencial de una ruptura explosiva como resultado del narcotráfico, ataques terroristas, conflictos limítrofes y migración al por mayor. Un mapa publicado recientemente en la revista U.S. News & World Report mostró que los grupos narcoguerrillas están activos a lo largo de la frontera colombo-venezolana desde las playas en la península de la Guajira en el norte hasta el río Orinoco en el sur. 106Es así razonable asumir que cualquier operación del gobierno colombiano para desalojar a las fuerzas narcoguerrillas de la región produciría una tensión considerable en las relaciones con Venezuela. Las narcoguerrillas buscarían refugio al otro lado de la frontera y las fuerzas armadas colombianas no estarían dispuestas a perseguirlas.

Relaciones con los Estados Unidos

El tercer ejemplo es el caso de as relaciones colombianas con los Estados Unidos, donde las consecuencias de los problemas de inseguridad tienen su mayor impacto. Las condiciones de inseguridad interna en Colombia han cambiado radicalmente una relación bilateral basada en una amistad histórica, apoyo mutuo y cooperación, a una de hostilidad abierta, desprecio y humillación. Aunque varios presidentes, comenzando con Carlos Lleras Restrepo, han buscado crear más espacio para maniobrar en las relaciones con los Estados Unidos, hasta hace pocos años Colombia frecuentemente era el único estado en la región del cual los Estados Unidos podían depender diplomáticamente. La historia de las relaciones entre los dos países está repleta de instancias en las cuales Colombia apoyaba las políticas y los programas estadounidenses en momentos críticos durante la segunda guerra mundial y en varios momentos de crisis durante la guerra fría.107

La introducción de grandes cantidades de drogas procedentes de Colombia hacia los Estados Unidos, junto con la percibida falta del gobierno colombiano de solucionar la criminalidad engendrada por el narcotráfico, la corrupción de altos oficiales del gobierno y el recurrente interrogante de las violaciones a los derechos humanos, han producido una imagen de un país fuera de control. Colombia ahora se presenta en los Estados Unidos como un país dominado por el elemento criminal; un país en el cual no se puede confiar; un país que merece censura. El proceso político, aunque ha recibido mucha apoyo, ha sido incapaz o no ha estado dispuesto a permitir la extradición de narcotraficantes buscados en los Estados Unidos. Para el gobierno estadounidense, el colmo llegó en 1.994 cuando recibió pruebas conclusiva que el entonces presidente electo Ernesto Samper había aceptado una gran cantidad de fondos de los carteles de drogas para su campaña electoral. Consecuentemente, en sus relaciones con Colombia, los Estados Unidos han asumido el rol de árbitro de la actividad política colombiana, negando privilegios como visas diplomáticas o la certificación, en un intento vano de modificar sus acciones. Sólo se puede especular como los Estados Unidos cambiarán su política hacia Colombia, frente a la certidumbre que los problemas de inseguridad no cesarán en el corto plazo. Un nuevo presidente tomará el poder en Colombia, uno que ha prometido buscar la paz con las guerrillas y también de terminar con la impunidad desenfrenada, la corrupción y la falta generalizada de responsabilidad; pero la perspeciva de alcanzar tales objetivos no es demasiado alta. Las consideraciones internas estadounidenses, junto con la tendencia de los políticos de usar el "problema colombiano de las drogas" para alcanzar ventajas partidarias puede, al final, tener más influencia sobre las relaciones bilaterales que cualquier otro factor.

¿Líder natural de la región?

Finalmente, aunque podemos mostrar ejemplos específicos de como las consecuencias de los problemas de inseguridad han afectado sus relaciones internacionales, tal vez el daño mayor ha sido la incapacidad de Colombia de asumir una posición más predominante de liderazgo en las relaciones regionales. Muchos acordarían que Colombia tiene toda razón de creer que es un líder natural en la región, a base de su posición geográfica, sus recursos económicos, su orientación intelectual, sus tradiciones políticas y sus instituciones. Ciertamente, durante el gobierno reciente de Gaviria, el liderazgo colombiano en la región se reconoció ampliamente. Como lo declara Juan Gabriel Tokatlian y Arlene Tickner,

… uno podría acentuar el respaldo consistente de Gaviria hacia otros, el G-3, el compromiso adaptado a favor del fortalecimiento del Grupo Andino, el apoyo activo ofrecido al Grupo Río, la participación dinámica en el Grupo de Amigos al Secretario General de la ONU en consolidar el acuerdo de paz entre el gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Marti de Liberación Nacional (FMLN) y los esfuerzos permanentes dedicados al Grupo Cairns en las negociaciones de la Ronda Uruguay del Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio (GATT).108

La selección misma de Gaviria como Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) puede únicamente considerarse como pruebas adicionales de su habilidad de liderazgo, y la de Colombia, entre los países de América Latina. Aún así, los problemas del narcotráfico, violencia, incapacidad de aplicar sus propias leyes y la corrupción desenfrenada han creado una imagen tan negativa para Colombia que su liderazgo en la región carece hoy en día de credibilidad moral y política. Esto no es solamente una pérdida para Colombia; sino también para toda la comunidad latinoamericana.

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