¿Crisis? ¿Cual Crisis?
           Temas de Seguridad en Colombia

Prioridades estadounidenses en Colombia

por

Roger Noriega

Las relaciones entre los Estados Unidos y Colombia son bastante complejas, marcadas por la búsqueda de varias prioridades importantes, que incluyen el combate a las drogas que representan una extraordinaria amenaza a este país; apoyo a la institucionalización de la democracia y la protección a los derechos humanos que ha sido un principio director de la política estadounidense en América Latina desde finales de los ’70; respuesta a la amenaza del terrorismo tan agudo en Colombia; resolución al problema del secuestro y extorsión en las Américas; prevención a la desestabilización de Venezuela, Panamá, y Ecuador por la criminalidad y el narcoterrorismo. Mi presentación revisará la situación actual en Colombia.

El legado del gobierno de Samper

Las relaciones entre los Estados Unidos y Colombia – y la búsqueda de objetivos estadounidenses en Colombia ha sido dañada durante los años del gobierno de Ernesto Samper, desde las revelaciones que su campaña electoral recibió apoyo sustancial de los narcotraficantes. Los Estados Unidos ha encontrado difícil de tolerar, mucho menos apoyar en la conducta de intereses comunes, a un gobierno que han sido aislado como un paria por la comunidad internacional. Ese mismo gobierno ha sido aislado de su propia población doméstica a razón de su notoria corrupción, reducida hasta el punto de ser un blanco seductivo y vulnerable para los grupos rebeldes armados.

Esta corrupción notoria se auto propaga. En los meses recientes, hemos visto como los líderes políticos colombianos y hasta la población en general ha buscado "acomodar" a los narcotraficantes. Los políticos han ofrecido leyes favorables – por ejemplo, esquemas para relevar la congestión en las prisiones, soltando a los criminales narcos y ofreciendo salidas de permiso que no son menos que vacaciones para los narcotraficantes. También, hemos leído recientemente como la población de Medellín sé está acostumbrando a los herederos de Pablo Escobar -- o sea, los narcotraficantes que tomaron su lugar -- aceptándolos en su medio con tal que su comportamiento sea aceptable.

La amenaza guerrillera

Los grupos guerrilleros todavía activos en Colombia representan la amenaza tal vez más seria del Hemisferio y superan los 13.000 tropas en armas. Desde el advenimiento de los años ’90 – al mismo tiempo que los otros grupos guerrilleros en el Hemisferio declinan – las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en realidad crecen.

Estos grupos se han beneficiado de nuevas fuentes de tropas y dinero. El reclutamiento de guerrillas en regiones rurales se ha acelerado por intéres ideológico o coerción, oposición a la erradicación de coca (que ha surgido como una causa común entre las guerrillas y los campesinos), y el desplazamiento de un millón de colombianos por las actividades de las mafias de drogas o la violencia política. Estas organizaciones guerrilleras han llegado también a depender de los ingresos ilegales del narcotráfico para financiar sus actividades. Oficiales colombianos calculan que el 60 por ciento de los $450 millones que las guerrillas necesitan para subsistir se genera mediante el tráfico de drogas.

Los últimos meses han sido descorazonantes. Hemos visto niveles sin precedente de violencia guerrillera durante las elecciones colombianas, especialmente las de octubre de 1.997. Existe por lo menos la amenaza a las elecciones presidenciales en junio de 1.998. Las guerrillas han llevado a cabo varios ataques sin precedentes contra la infraestructura, especialmente los oleoductos y las instalaciones hidroeléctricas. Estos ataques incrementaron la apuesta contra Samper en particular y a las instituciones democráticas en general, con el objetivo abierto de lograr la ventaja antes de proseguir con cualquier proceso de negociación política. Tales ataques han demostrado también una nueva audacia, desafianto a los esfuerzos antinarcóticos; en los últimos tres años, las FARC han atacado a las incursiones antinarcóticas armadas 160 veces, matando o hiriendo a cientos de policías.114 Francamente, a la luz del lucro de hacer la causa común con los narcotraficantes adinerados, es cuestionable si la mayoría o cualquiera de estos grupos dejasen sus armas (y su porción de los ingresos narcotráficos) como parte de una negociación política.

Paramilitares

Grupos paramilitares han nacido en todas las regiones en conflicto en Colombia, existiendo por lo menos con la tolerancia si no el apoyo del establecimiento de seguridad colombiano. Entendemos que muchos de estos grupos, que hoy alcanzan cerca de 5.000 efectivos, combatían un enemigo común: las guerrillas. Pero, está claro que muchos de estos paramilitares están fuera de control y representan tanto una amenaza al imperio de la ley (a razón de los asesinatos extrajudiciales y el narcotráfico) al igual que las guerrillas y los narcotraficantes. También como las guerrillas contra quienes pretenden combatir, han sido responsables de horribles abusos de los derechos humanos, no sólo contra las guerrillas, sino también contra campesinos no combatientes.

Las Fuerzas Armadas de Colombia

Las Fuerzas Armadas de Colombia carecen de los recursos y el entrenamiento necesario para defender robustamente el imperio de la ley – particularmente en comparación con las guerrillas que han llamado a los narcotraficantes para su financiación. Aproximadamente la mitad del ejercito colombiano se ocupa en seguridad estática, la única tarea para la cual esta fuerza predominantemente conscripta está adecuadamente preparada. Mientras que la mayoría de la institución militar no es profesional, tal vez menos de una quinta parte de sus tropas tienen el entrenamiento, el equipo y la experiencia para estar en condición de combate. Es más, está bastante claro que el alto comando de Colombia no tiene ninguna estrategia para tratar con la creciente amenaza guerrillera.

En los últimos meses, las Fuerzas Armadas Colombianas han sufrido una serie de derrotas humillantes. Dos ejemplos son la desmilitarización forzada de Caquetá el junio pasado (1.998) y el feroz ataque asesino en El Billar, donde la élite Tercera Brigada sufrió ochenta muertos y veintisiete capturados. En su condición máxima, el ejército colombiano podría controlar o contener la amenaza guerrillera – pero una derrota completa está fuera de su alcance. El marzo pasado, el Comandante en Jefe del Comando Sur estadounidense declaró ante el Congreso que "el desempeño de las Fuerzas Armadas de Colombia actualmente proporciona poca razón de optimismo que pueden evitar la erosión del control gubernamental."

Desafíos para los políticos estadounidenses

Mientras el nombre popular "narcoterrorista" puede exagerar las relaciones entre las guerrillas y los narcotraficantes, es claro que existe un vínculo simbiótico entre estos grupos ilegales. En términos de finanzas, armamentos, geografía, e intereses políticos, las guerrillas y los narcotraficantes forman, círculos concéntricos. Nuestro interés demanda nuestra asistencia a Colombia en su lucha contra los traficantes, pero también hay que comprender que los políticos estadounidenses temen la idea de ser partidarios de un sangriento enfrentamiento en lo que es un enfrentamiento interno en Colombia. Se entiende que las lecciones de Vietnam están frescas en nuestras mentes; pero insisto que los que planean la política estadounidense deben encontrar una posición neutral entre el inadecuado nivel de apoyo que se presta a Colombia hoy y "otro Vietnam." También hay que recordar que el gobierno colombiano menos interés en ser nuestro próximo "El Salvador" que nosotros en un "Vietnam" colombiano.

Una cosa está clara: Los EE.UU. han en el pasado y están todavía intentando luchar en la guerra contra las drogas en la forma más barata posible. Las aeronaves que proporcionamos de vez en cuando (como los UH1H Huey) son más viejos que los pilotos colombianos que los manejan. Hoy, los Huey no pueden volar por razones mecánicas. Si es que algún día vuelven a volar, el Departamento de Estado quiere mejorarlos en vez de proporcionar los UH-60 Blackhawk que el Congreso cree que Colombia necesita.

El futuro

Las elecciones de 1.998 representan una oportunidad importante para que Colombia ponga en orden su situación interno. Un nuevo gobierno entrará con una legitimidad nueva, con una posición más fuerte para llevar a cabo un acuerdo, mediante la fuerza militar – para que el gobierno pueda negociar de una posición de ventaja – al igual que el diálogo político. Adicionalmente, creo que el apoyo estadounidense e internacional se incrementará después que el nuevo gobierno tome el poder. En particular, creo que un nuevo gobierno podrá pedir apoyo multilateral en sus esfuerzos de restaurar el imperio de la ley.

Debo aclarar que el Congreso estadounidense es absolutamente imparcial sobre el tema de estas elecciones. Le corresponde a Colombia sola escoger su presidente. Pero vale la pena decir que comentaristas colombianos creen que Horacio Serpa representa el continuismo. Si él llegara a ganar – dando la apariencia de continuar la era de Samper – Colombia continuaría en el aislamiento y permanecería en un espiral declinante. Si Andrés Pastrana llegase a ganar, le sería recomendable que formara un gobierno de salvación nacional, representando todos los sectores de la clase política colombiana.

No importe quién gane las elecciones, preveo una reanudación de las relaciones entre los Estados Unidos y Colombia. Esto lo digo basado en los intereses estadounidenses extraordinariamente fuertes que se arriesgan en Colombia. Es más, creo que la intensa presión del Congreso que hemos visto en los últimos años obligará al gobierno del presidente William Clinton a encontrar oportunidades para intensificar su cooperación con Colombia para enfrentar amenazas comunes. Por ejemplo, creo que Colombia puede recibir nuevas formas de entrenamiento y equipo militar en el nuevo año. Esto sería consistente con los intereses del Congreso, aunque en el tema del diseño y protagonismo para tal apoyo adicional, el presidente Clinton debe tomar la iniciativa.

Los derechos humanos

Quiero concluir con un comentario sobre los derechos humanos, un tema que ha sido central en el debate sobre el apoyo a Colombia. Es demasiado fácil encontrar ejemplos de abusos al discutir temas de las fuerzas armadas, los paramilitares, o las guerrillas. Este marco de abusos ha creado un clima de impunidad que representa una amenaza a cada colombiano.

No podemos ignorar o descuidar la condena de abusos por las fuerzas irregulares. Pero las Fuerzas Armadas – que representan el poder del estado, como la institución profesional que defiende el imperio de la ley – deben tomar precauciones especiales para limpiar sus rangos. Pero debo decir que la política estadounidense no debe ser interrumpida (como lo ha sido en años pasados) por las demandas burocráticas que han bloqueado el apoyo material a las fuerzas de seguridad por razones de derechos humanos. Debemos tener más cuidado de las conclusiones a los que llegamos en nombre de la protección de los derechos humanos, porque es posible consignar a Colombia a un estado de anarquía en que nadie tendrá derechos humanos.

Conclusión

La situación en Colombia es crítica pero no es totalmente desalentadora. Las elecciones próximas representan un nuevo comienzo y nuevas oportunidades. Es de nuestro interés luchar con los valientes colombianos – que son una mayoría – dispuestos a luchar con nosotros contra los enemigos comunes del desorden y la anarquía.

| REGRESO AL PRINCIPIO | REGRESO A LA TABLA | PROXIMO CAPITULO | CAPITULO ANTERIOR |


NDU Homepage
INSS Homepage
NDU Press Home Page