¿Crisis? ¿Cual Crisis?
Temas de Seguridad en
Colombia
La vista desde Washington
por
David C. Wolfe
Me han pedido presentar un vistazo analítico de la crisis en Colombia, específicamente, la situación de seguridad vista desde Washington y aún más específicamente desde el punto de vista del Departamento de Estado. Voy a comenzar con un repaso rápido de los intereses estadounidenses en Colombia; luego presentaré un repaso del nivel de violencia que esta golpeando a Colombia y como esto afecta los intereses estadounidenses; concluiré con un comentario sobre el futuro de las negociaciones de paz. Debo enfatizar que mi presentación no representa la opinión oficial del Departamento de Estado o del gobierno estadounidense; son mis opiniones personales, presentadas para su consideración y comentario.
Políticos en Washington han visto con creciente interés el desarrollo de la situación de seguridad durante el año pasado en Colombia. Especificamente, han habido una serie de amenazas contra oficiales estadounidenses en Colombia, al igual que contra ciudadanos particulares. El grupo insurgente más grande en Colombia (y el más antiguo en el hemisfério), las FARC, se está convirtiendo en una amenaza al público en general. También han habido una serie de elecciones, incluyendo elecciones presidenciales, en las cuales las guerrillas han amenazado la democracia y han intentado interrumpirlas. También, durante los últimos dos años las guerrillas han conducido una serie de campañas militares, demostrando una creciente capacidad de amenazar a las fuerzas armadas nacionales, demostrando la debilidad general de las Fuerzas Armadas colombianas.
Colombia tiene una historia violenta. Han habido una serie de guerras civiles y periodos de sangre y violencia general. "La Violencia," que comenzó en 1.948 y duró hasta mediados de la década de los 60, causó la muerte de más de 260.000 personas. Desde 1.982, el nivel de violencia política se ha triplicado y la violencia aún se esta empeorando. El año pasado (1.997) hubo 25.000 asesinatos en Colombia; más de 1,800 secuestros, la mitad de las cuales se atribuyeron a las guerrillas. La migración interna demuestra que hay cientos de miles de desplazados internamente. Una encuesta reciente demostró un aumento en la pasividad del pueblo colombiano, de las cuales casi la mitad (de distintas clases socio-económicas) quieren salir del país, por una variedad de razones económicas, y por preocupación por su seguridad física. Ambas son razones fuertes. La situación violenta en Colombia es confusa, especialmente debido al gran número de actores violentos.
Mirando desde Washington, ¿cuales son los intereses estadounidenses en Colombia? Hay una manera fácil de describirlos, usando lo que llamamos las cuatro "D" (aunque en inglés hay que mezclar un poco de castellano para lograr la fórmula), o sea las cuatro categorías siguientes: democracia, desarrollo, drogas, y derechos humanos.
La democracia
Primero hablaré de la democracia. Ya hemos mencionado que no obstante la paradoja de la terrible violencia colombiana, es la democracia más antígua de la región. La constitución de 1.991 es conocida como una de las cartas magnas más responsables e idóneas y una que permite el más alto nivel de participación popular de todas las constituciones latinoamericanas. Pero la promesa de esta constitución todavía no se ha realizado. La presencia de la violencia en la sociedad colombiana amenaza su democracia. Uno de los ejemplos principales es la elección de 1.997, en la cual las guerrillas asesinaron a varios oficiales al nivel local, secuestraron a otros y obligaron a más de mil de renunciar o retirarse de la elección.
Otra amenaza severa a la democracia colombiana ha sido la narco-corrupción, que ha carcomido a varias instituciones democráticas. Una encuesta el año pasado por una organización internacional (Transparency International) catalogó a Colombia como el tercer pais más corrupto del mundo, detspués de Nigeria y Bolivia. El Presidente Ernesto Samper, quien asumió su posición con esperanzas de ser conocido como el presidente del progreso social que le proporcionó paz y un fin a la insurgencia, en realidad ha pasado su turno entero defendiendose políticamente por haber aceptado seis millones de dólares del cartel de Cali durante su campaña electoral. Como resultado, su legado será la sobrevivencia política, pero a gran costo para su país. No han habido avances en los programas sociales; la inflación ha sido alta y el déficit presupuestal ha crecido a aproximadamente 5,1 por ciento del producto bruto interno. En vez de mejorar, las cosas se han puesto peor.
El congreso también ha sido influenciado por el narco dinero. Ha intentado en toda oportunidad a impedir que la legislación anti droga sea aprobada. Pero una gran coalición de legisladores anti-drogas, ciertos miembros de la administración, y algunos de la prensa aseguran que importante legislación anti-drogas sea aprobada. El sector judicial también ha sido bastante corrupto, comprado por los narcotraficantes y cualquiera que tenga el dinero. Colombia no está sola en esta situación, porque es un problema continental, un hecho que empeora la situación. Es también un hecho que la mayoría de los crímenes (el 98 por ciento) nunca son castigados. Este nivel de impunidad simplemente empeora la violencia.
El desarrollo
Todo tipo de relación y actividad económica puede ser incluido bajo la categoría del desarrollo. El comercio entre Colombia y los Estados Unidos sumó casi $10 mil millones en 1.997, haciendo de Colombia el quinto socio comercial más importante en América Latína. Más de cien compañias estadounidenses tienen oficinas en Colombia, lo que significa que los Estados Unidos es el inversionista más grande del exterior, contando con un 34 por ciento de toda inversión extranjera; un total de $3,7 mil millones invertidos en Colombia. Hay una creciente preocupación de parte de empresarios estadounidenses sobre el deterioro de la situación de seguridad. En los últimos meses, seis compañias multinacionales petroleras han anunciado que cerrarán o reducirán sus operaciones en Colombia. Esto es un resultado directo de la violencia, aunque también es resultado de los cambios continuos en las reglas del juego para la inversión en Colombia.
Las drogas
La tercera "D," las drogas, esta relacionado al tema del negocio y las exportaciones. Colombia es ahora el mayor productor del mundo de hoja de coca y cocaína procesada, lo que significa que Colombia es el exportador mayoritario de cocaína a los Estados Unidos y también una fuente importante de heroína. El gobierno estadounidense por supuesto apoya fuertemente los esfuerzos del gobierno colombiano contra las drogas -- en la educación, la destrucción de las organizaciones narcotraficantes y otros programas. Pero, como mencioné anteriormente, el nivel de amenazas contra el funcionarios estadounidense ha aumentado, probablemente porque sirve como una advertencia a los Estados Unidos de no involucrarse más en la eradicación. Esto es el caso especialmente en el sur de Colombia, donde se encuentran la mayoría de los cultivos de coca.
Derechos humanos
La última categoría D es la de los derechos humanos, o sea las violaciones a los derechos humanos. Colombia tiene el peor record de la región en este tema, con un número aterrador de ejecuciones, asesinatos, desapariciones y otros grandes crímenes. Un paso alentador ha sido la dramática reducción en el número de abusos atribuidos a las fuerzas colombianas de seguridad; que ha resultado, desafortunadamente, en un marcado incremento en los abusos atribuidos a los tales llamados grupos paramilitares. No hay vínculos institucionales entre las fuerzas militares y los grupos paramilitares, aunque hay evidencia de individuos con tales vínculos. Por supuesto esto es una preocupación grande para los Estados Unidos y hay procedimientos bastante estrictos para asegurar que toda asistencia y entrenamiento estadounidense no llegue a individuos o unidades que alberguen tales abusadores de derechos humanos.
Causas fundamentales
Miremos ahora a las causas del crimen y la violencia que afligen tan perversamente a Colombia. Hemos mencionado anteriormente la impunidad virtual de todos los tipos de crimen en Colombia; no hay básicamente ninguna disuación de parte del sistema judicial. También han habido disturbios tremendos en las regiones rurales, donde los narcotraficantes compran terrenos inmensos y expulsan a los campesinos e inquilinos. Han habido también expulsiones por las guerrillas y los grupos paramilitares. En general, la falta de una presencia gubernamental eficaz en extensas regiones rurales colombianas significa que quienquiera que tenga las armas manda y escribe la ley.
Ahora es necesario mirar a la insurgencia propia. Hay de 10.000 a 17.000 guerrillas armadas en Colombia. Han crecido durante los últimos años en número y operaciones y en las áreas donde ejercen influencia. Hoy en día ejercen influencia en por lo menos dos tercios de las municipalidades colombianas, ejerciendo control mediante el uso selecto del terror y por grupos de acción política, especialmente en regiones donde existe poca presencia gubernamental. Durante los últimos años han demostrado una capacidad creciente de movilizar fuerzas y usar tácticas sofisticadas. Son autosuficientes y no dependen de apoyo del exterior; más bien dependen de una combinación de involucramiento en el narcotráfico (principalmente proporcionando protección al cultivo de coca), secuestros y extorsión armada. Sin embargo, no tienen mucho apoyo popular en Colombia. Su apoyo proviene principalmente de aquellas regiones que producen drogas donde ellos proporcionan protección a los finqueros.
Esta falta de apoyo político se demostró en las elecciones municipales de octubre de 1.997, cuando en las regiones urbanas donde las guerrillas tienen poca influencia, el electorado ignoró su llamado para boicotear las elecciones. Los campesinos votaron en masa a favor de la iniciativa de paz, demostrando cuanto el pueblo colombiano apoya la paz en contra del dogma Marxista que les impone a fuerza la guerrilla.
Un fenómeno más reciente han sido los grupos paramilitares, que se formaron en los años 1.980 en un intento de recapturar una medida de control de los insurgentes. Estos grupos también han sido usados por los narcotraficantes para proteger sus varios intereses, que incluyen propiedades, laboratorios y redes de transporte. Muchos de estos grupos inicialmente eran legales, operando dentro de las leyes formuladas para milicias de auto-defensa. Luego se volvieron ilegales, volviéndose más y más abusivos, o involucrándose directamente en el negocio de drogas ilegales. Existen una gran variedad de estos grupos. Algunos son grupos de auto-defensa legítima, bajo la rúbrica de CONVIVIR, que protejen a los rancheros y las fincas; hay también muchas compañías de seguridad basadas en las ciudades involucradas en la seguridad física de individuos y comunidades. Pero hay también muchos grupos paramilitares narcotraficantes. El último tipo de grupo paramilitar, como la milicia de 2.000 miembros bajo el mando de Carlos Castaño, está dedicado estrictamente a la erradicación de los insurgentes.
Falta de política abarcante
Uno de los problemas fundamentales de Colombia ha sido la falta de una política abarcante y una estratégia militar para reducir a la insurgencia. Las élites políticas y económicas colombianas, que viven principalmente en las ciudades, no han sido afectadas directamente por la insurgencia o la violencia. Y aunque estos problemas representan un incrementado costo a sus empresas, este costo ha sido tolerable. Como resultado estas élites no han presión al gobierno para solucionar el problema. El presidente Samper, siendo politicamente muy débil, no demostró mucho liderazgo en resolver el problema. Las deficiencias en las fuerzas de seguridad incluyen falta de transporte, problemas de logística, inteligencia, comunicación, entrenamiento y una falta de efectividad, aún con los bajos recursos disponibles.
Dadas estas dificultades, ¿cuales son las posibilidades de paz en Colombia? Básicamente, las posibilidades no son muy altas, ciertamente en el corto y medio plazo. Pero hay algunas reformas fundamentales que tienen que suceder antes que las negociaciones serias puedan comenzar. Primero, hay que parar al movimiento guerrillero, y reducidos en su capacidad e influencia, porque actualmente no hay incentivo para que las guerrillas negocien un acuerdo. ¿Para qué negociar si continuan incrementando sus áreas de influencia y su poder? Todo lo que se ha visto hasta ahora parece ser una fachada, lo que indica que las posibilidades serias de negociar no existen. Al otro lado de la moneda esta el hecho que el gobierno y la sociedad necesitan decidirse a detener a la insurgencia y a lo menos ponerle más prioridad a la paz.
Desafortunadamente, el presidente Samper ha sido muy débil y no ha tenido ninguna legitimidad política sobre la cual pueda basar cualquier política específica para lograr la estabilidad nacional. Será una tarea difícil para el próximo presidente proporcionarle al país el liderazgo adecuado, para lograr convencer a la sociedad a mobilizarse, aplicar presión a las guerrillas para incrementar la posibilidad de la paz. En el corto y medio plazo, esto será difícil. Tomará mucho tiempo construír la voluntad política y encontrar los recursos necesarios para terminar el conflicto.
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