¿Crisis? ¿Cual Crisis?
Temas de Seguridad en
Colombia
Estudiando la corrupción en Colombia
por
Anthony P. Maingot
No fue hasta la declaración categórica de Gunnar Myrdal que la corrupción era fundamentalmente nagativa para el proceso de desarrollo que el problema se convirtió en un tema serio para las ciencias sociales.11 Hasta entonces no se consideraba importante y en realidad se consideraba un poco benfico porque sobrepasa la burocracia o se lo relegaba a la predicación de los moralistas.
El enorme interés contemporáneo en el tema se puede estudiar en la compilación más importante publicada hasta hoy, la de Arnold J. Heidenheimer, et al.12 La variedad de entradas teóricas evidentes en ese libro atesta a la universalidad del fenómeno pero también a la ausencia de un cuerpo de teoría único con el cual estudiarlo. Cada académico inicia el debate teórico de nuevo. El abarcamte e incisivo estudio desarrollado por Stephen D. Morris13 tuvo que comenzar con un largo discurso y análisis de las teorías existentes y porqué no aplican en el caso en estudio. La aplicabilidad de su modelo tampoco ha sido comprobada por otros. La conclusión al cual uno tiene que llegar es que no hay un solo cuerpo de teoría aceptable para el estudio de la corrupción.
Estudiando la corrupción en Colombia
En la literatura que más se usa sobre la política de Colombia desde 1.952, el tema de la corrupción casi ni se menciona. T. Lynn Smith14 ni siquiera menciona la palabra. Tiene un párrafo sobre lo que los colombianos llaman "corbata:" el soborno. El estudio abarcante de Robert H. Dix también se limita a un único y breve analisis de la corrupción en el tema del empleo, todo dentro del siguiente contexto general: "Se estima que la administración colombiana no es particularmente corrupta, en el sentido flagrante de soborno al por mayor. Pero el nepotismo, las conecciones (palanca), soborno, y medidas similares para alcanzar influencia privada y ventajas personales son aceptadas."15
En uno de los estudios más provocantes del período, James L. Payne16 presentó el tema como uno de posibilidades de empleo, pero esta vez puesto dentro de un marco sociológico más extenso de interacción entre tres variables principales: la conciencia de posición de alta sociedad, barreras débiles a la movilidad social y la presencia de carreras que otorgan posición social. Everett E. Hagen17 también enfatizó la conciencia de posición social colombiana e interpretó la negación de esas posiciones a los antioqueños por las élites en Bogotá como la base de las motivaciones y energías entrepresariales antioqueñas. Sin embargo, no menciona directamente el tema de la corrupción.
Lo interesante es que el ejercito estadounidense desarrolló la formulación conceptual más útil al entendimiento de la cultura política en la cual prospera la corrupción en el estudio titulado U.S. Armys Area Handbook for Colombia. 18Un elemento clave, según los autores, fue la sobrevivencia en Colombia de la noción colonial del "fuero": que ninguna ley general aplica a todos en todo tiempo; cada individuo se controla por cualquier "ley" que puede conseguir de sus líderes o jefes. "Un político espera demostrar su habilidad de proteger a sus clientes de la rigurosa aplicación de las leyes."19 La búsqueda constante e intensa de cualquier líder es de conseguir prerrogativas para los que lidera. El que mejor consigue tal protección, en la lengua local, es un verraco; el que no busca, o no consigue, tal protección es un pendejo. Pero, de todos modos, el Handbook no habla directamente de la corrupción.
Hay dos explicaciones probables para la ausencia de diálogo sobre la corrupción. Primero, el concepto no ha sido el tema de un estudio especializado. Segundo, hay un aparente exceso de cuidado cultural, por ejemplo, a no condenar la probidad y honestidad en otras culturas. Tal relativismo total es evidente en el análisis de Glen Caudill Dealy; que el favoritismo, el nepotismo, y el soborno que caracterizan las relaciones públicas y privadas no pueden ser juzgados o tildados como corruptos por "culturas extranjeras." "La persona entera," dice Dealy, sabe que este sistema realmente es "la ley de favores recíprocos," que "prefigura y refuerza la racionalidad de la cultura en general en América Latina."20
Gracias a Dios los colombianos no tienen que preocuparse con esa dicotomía falsa interna-externa. En realidad ellos entraron muy tarde en el juego. Lo que se ha mencionado es una característica universal en el estudio de la corrupción: es post facto, se estudia después del hecho y solamente después que las consecuencias son evidentes. Esto es, ciertamente, verdadero en toda investigación histórica; la diferencia es que el estudio de la corrupción tiende a prometer formulaciones teóricas y de relevancia política. Sea como sea, hay algunos estudios analíticos disponibles. Los primeros son los de Francisco Thoumi, quien publicó dos ensayos críticos y luego un libro,21 todos enfatizando tres factores claves: (1) la larga historia de corrupción (principalmente por contrabando), (2) la deslegitimación del estado y sistema gubernamental en general y (3) el crecimiento del sector económico informal especificamente. Es el antioqueño, dice Thoumi, quien estaba mejor ubicado, aunque no exclusivamente, para tomarse la ventaja de estas condiciones colombianas para explotar la apertura del mercado de drogas ilícitas en los Estados Unidos.
Eso si, las obras de Thoumi se limitan principalmente al negocio ilegal de drogas y la corrupción consiguiente y claramente esta no es la única forma de corrupción en Colombia. Es precisamente en este punto donde el importantísimo estudio de Fernando Cepeda Ulloa llena un gran vacío.22 No es el propósito de Cepeda proporcionar teoría creativa. Su propósito es introducír a los políticos y investigadores al estudio sistematico del fenómeno. Como tal, el estudio adopta el marco de Robert Klitgaard23 que se orienta a la política y que enfatíza siete variables: ineficiencia institucionál, ámbito de discreción individual en posiciones de decisión, grado de monopolización sobre el valor deseado, beneficios derivados de tales monopolios, la probabilidad de ser descubierto, el peso del castigo, y el nivel de condenación de actos corruptos por la sociedad en general. Es evidente que sin poder adscribir pesos causales o secuencias causales a estas variables, el marco opera más como una taxonomía que como una teoría de explicación o predicción. El interrogante entonces es: ¿puede haber "una sóla teoría" de corrupción en el sentido clásico del sistema de explicación "si entonces" con aplicabilidad general y en el cual los políticos pueden formular estrategias? La respuesta en esta instancia es que no es posible, como la breve análisis de la revelación de corrupción en Colombia intentará a comprobar.
Escenario contemporáneo
Incluido al final de este estudio hay un informe sobre la corrupción que apareció en la revista Semana en 1.991 y que formó parte de una edición especial en la revista Hemisphere en el verano de 1.991, la cual yo edité. El nivel de corrupción revelado aquí es evidente. Pero la corrupción que se estudia es "administrativa," como por ejemplo, el uso ilegal privado de dinero público. Muchas de las "teorías" existentes y mucho del reportaje en Colombia trata precisamente con este tipo de corrupción, como por ejemplo, el reportaje especial en El Tiempo24 sobre la preocupación con la ausencia de responsabilidad y la consecuencia para el estado y la sociedad. Ellos concluyen que con lo que los corruptos se han robado del estado durante los últimos dos años, el estado podría haber ejecutado un programa de reforma agraria por tres años sin ninguna dificultad. El apéndice B detalla algunas de los casos legales que aún continuan en 1.998. Basta notar que la Procuraduría detectó 2.092 contratos ilegales entre noviembre y diciembre de 1.997. En Cundinamarca solamente, hubieron contratos ilegales por más de 59.000 millones de pesos después que un memorando del Procurador ordenó adherencia estricta a la ley 80 de 1.993 (la Ley de Contratación Estatal). Todo esto, según reporteros, confirma el viejo dicho, "hecha la ley, hecha la trampa." Legislación anti-corrupción no es aparentamente suficiente.
En manera similar, El Tiempo publicó un informe con título "La corrupción sigue campante."25 Otra vez, se malversan fondos estatales, usando los siguientes esquemas:
Debido a los numerosos casos en la prensa de tal corrupción administrativa, vale recordar el concepto de Gunnar Myrdal del "estado suave": un estado en el que virtualmente ninguna transacción pública se lleva a cabo sin algún acto de corrupción.
¿Que sucede, entonces, si uno intenta explicar el rol de la corrupción, pública y privada, en la situación política, social y económica del pais? Los estudios existentes, tanto teóricos como aplicados, empiezan a demostrar su falta de alcance y adecuación.
En una encuesta sin cualquier pretensión de ser científica, decidí interrogar a cinco amigos colombianos bien informados sobre lo que ellos consideran los más importantes casos de corrupción de la década pasada. Usé la lista presentada en Semana de los eventos más traumáticos de los últimos quince años.26 Cinco representan eventos positivos:
Estos acontecimientos positivos empalidecen en comparación con los eventos más terribles de la lista en Semana, cualquiera de los cuales pudiera haber estremecido la mayoria de los sistemas políticos de América Latina o al menos al gobierno del momento en su fundación. Sin sorpresa, mi grupo de expertos escogió aquellos eventos más relacionados con la política. En orden, son los siguientes:
Número 1: el Proceso 8.000, que como lo titula Semana, es sin duda la narcofinanciación de la campaña que llevó a Ernesto Samper a la presidencia, el mayor escándalo de la historia política de Colombia. El Proceso 8.000 demostró que el pais sufría de una enfermedad peor de lo que aparentaba: corrupción en la cima del poder político.
Número 2: la confesión del Ministro de Defensa Fernando Botero que el Presidente Samper supo que su campaña aceptó la contribución de $6 millones de la mafia.
Número 3: El asalto al Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1.985 por el M-19 y el contra-ataque por el ejército en el cual murieron noventa y cinco personas, incluyendo diecisiete miembros de la corte suprema. Trece desaparecieron y su suerte nunca ha sido revelada. Hasta hoy nadie ha podido confirmar o negar el rol de las mafias narcotraficantes (con el objectivo de destruír los archivos) o de ciertos integrantes de las fuerzas armadas que también querían destruir los archivos. ¿Tuvo este asalto objetivos claros y conocidos, llevados a cabo por actores conocidos, o fue parte de algo diferente y tal vez hasta más siniestro?
Número 4: El narcoterrorismo generalizado que ha asesinado a candidatos presidenciales y periodistas y ha estallado bombas en aviones de pasajeros civiles. Esto fue su respuesta a los esfuerzos estatales de terminar con su impunidad. Como se publicó en Semana, hasta mediados de los 1.980, los narcotraficantes pensaban poder hacer todo, obtener todo, y comprar todo.
Número 5: El crecimiento del paramilitarismo, en muchos casos financiado por las mafias narcotraficantes y nuevos dueños de terrenos que sufrían extorsión, secuestro y "boleteo." Se estaba perdiendo el control sobre la guerra civil, con ambos lados usando dinero proveniente de las drogas. ¿Tuvo este crecimiento objetivos claros y bien conocidos llevados a cabo por actores conocidos, o fue parte de algo diferente y tal vez más siniestro?
Número 6: Los asesinatos de periodistas. Con el asesinato de treinta y tres de ellos, Colombia es el primero en la lista mórbida de matanzas de miembros de la profesión periodística.
Estos eventos aparentan coincidir entre si con una honda y perversa corrupción. Aún así, hay que preguntar si los eventos relacionados con el tráfico de drogas en general y el narcoterrorismo especificamente, se pueden entender mediante las teorías disponíbles sobre la corrupción, o si son fenómenos de distinto origen, propósito y método que requieren un cuerpo de literatura aparte.
El próximo evento muestra como la conceptualización de la corrupción tiene que ser ampliada para incluir una dimensión internacional; no podría entenderse en términos netamente nacionales.
Número 7: El asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán, un ardiente oponente de las mafias. El rol de la corrupción fue evidente en algunos aspectos internos en Colombia al igual que en los aspectos externos de este crimen. Si se toman en cuenta las dimensiones externas de este caso, por ejemplo el rol de Israel, Miami y Antigua en el mundo de contrabando de armas y especialización militar, no cabe duda sobre cual es el rol de la corrupción.27 Desafortunadamente, la dimensión internacional probablemente crecerá en importancia mientras la violencia en Colombia se incrementa y cada grupo compra sus armas mediante el dinero proveniente del negocio ilegal de drogas (como ha ocurrido en una mayoría de guerras civiles, desde Afganistán al Líbano). Esta dimensión internacional es especialmente evidente en el próximo caso que, nuevamente y sin sorpresa, el grupo de "expertos" mencionó por último. Los vínculos políticos o de administración pública exactas no son evidentes en la superfície.
Número 8: La crisis financiera y el colapso del imperio económico de Jaime Michelsen Uribe, un conglomerado de 210 negocios. Este fracaso fue el primer colapso de una institución mayor en la historia financiera o bancaria colombiana, pero ciertamente no la única en los años 80. Lo que no se dice en Semana es que el colapso de Michelsen Uribe fue solamente el mayor de veinte fracasos bancarios, todos parte de lo que un experto llama los piratas de la bolsa28. Los colombianos erróneamente tienden a subestimar las dimensiones internacionales de este caso. Para entender como Michelsen Uribe construyó semejante imperio es necesario entender el rol de los centros financieros "offshore" como los de Panamá, las islas Cayman, Bahamas y Curaçao en la creación de compañias de fachada, transferencias financieras y crucialmente, aceso al flujo sin límites de dólares estadounidenses. Esta fuente de dinero proveniente de Panamá generaba la liquidez necesaria para la compra de tantas compañias simultáneamente29. Cuanto de esto es resultado de la corrupción no es muy claro en Colombia. Los temas son muy complejos y cubren demasiadas jurisdicciones para ser explicados usando las conceptualizaciones existentes de la corrupción. Adicionalmente, hay una evidente falta de interés de parte de las autoridades gubernamentales para controlar y regular a los negocios monopolicos y oligopolicos.30
Es evidente que las teorías existentes de corrupción no pueden explicar la situación en Colombia. La nueva mezcla es una bebida diabólica combinando: (1) formas históricas de corrupción en el empléo público como la corbata, la palanca, junto con las formas tradicionales del contrabando y evasión de impuestos, (2) la manipulación sofisticada de los mercados financieros nacionales e internacionales con la participación activa de operaciones "offshore" cuyas acciones son legales dentro de su jurisdicción y (3) la violencia, ya sea política o relacionada con el negocio ilegal de drogas.
Es evidente que en tal situación el análisis de "costo de operación" sobre si un acto de corrupción vale la pena tiene un contexto dramáticamante distinto que en una situación donde la violencia no es predominante. La oferta de plomo o plata presenta a muchos con una elección Hobson, en la cual no hay alternativa. Es importante notar, sin embargo, que no todos la aceptan así. No todos en Colombia son corruptos. ¿Porqué? Las teorías de corrupción existentes no pueden decirnos porque, bajo las mismas condiciones y oportunidades, algunos son corruptos y otros no lo son.
Tomando en cuenta la gran variedad de oportunidades, uno tiene que ir más allá de los actos individuales y enfocarse en la vista mundial general o Weltanshauung: el punto de vista distintivo de los miembros de una sociedad en un período histórico específico. Este punto de vista se fundamentará en las experiencias comunes que expresan las condiciones sociales y culturales. A mi parecer, el concepto de alienación es de aplicación fundamental porque aunque señala los sentimientos de desasociación de la sociedad, nunca presume que todos los individuos se alienarán.
Corrupción, violencia y alienación
Uno tiene que entender que el concepto de alienación tiene un uso largo y variado y que ha sido aplicado principalmente post facto para explicar problemas múltiples. Este no es el lugar para repasar la literatura, no obstante; solamente sugiero que parte del uso sociológico de Melvin Seeman es aplicable a Colombia.31 Aunque Seeman habla de cinco variantes de alienación, dos de estas parecen tener aplicabilidad particular a la situación en Colombia. Las menciono junto con algunos ejemplos derivados de la prensa actual.
Categoría #1, impotencia la esperanza o probabilidad sostenida por el individuo que sus propias acciónes no puede determinar la ocurrencia de los resultados o esfuerzos que él busca. Note la última encuesta sobre actitudes en Colombia:32
"Hablando en general, ¿cree Ud. que las cosas en este país van en un camino bueno o malo?
Buen camino
Mal camino
Sin respuesta19 porciento
78 porciento
03 porciento
Note la exasperación evidente de dos autores con el sentido claro de ineficacia de la ciudadanía:
En un país en el que nadie parecía dispuesto a apostar un céntimo para morigerar la amenaza que se cernía sobre el vecino, un ministro de Estado, un Procurador General de la Nación, cuatro candidatos presidenciales, 1.500 dirigentes de la Union Patriótica, casi un millar de policías y medio centenar de periodistas, habían pagado con su vida el defender el ideal de un triunfo sobre la mafia.33
Hay una generalizada y hasta hoy inútil ira a lo que los colombianos llaman "la impunidad," que El Tiempo llama "el rol miserable de las hadas madrinas de los criminales."34 La categoría numero uno es indudablemente una alienación importante y puede explicar una racionalización generalizada que "si todo el mundo lo hace y a nadie se le castiga, ¿porque no hacerlo yo si paga bien?" La categoría #2, sin embargo, es el tipo de alienación realmente dañino, es destructiva a la iniciativa personal y cuando es esparcido por todos lados, mina el espíritu nacional, fomenta la idea de escaparse y la aceptación cínica de la desviación, o rebelión inutil. En otras palabras, soborna la voluntad de aquellos cuya falta de corrupción es fundamental a la sobrevivencia de la sociedad civil.
Categoría #2, autoalejamiento la pérdida de significado intrínseco u orgullo en el trabajo actual para que los individuos funcionen solamente para la remuneración anticipada.
La importancia fundamental del testimonio personal único presentado aquí tiene que ver con la personalidad involucrada. Hace treinta y seis años, Umaña Luna, junto con Orlando Fals Borda y Germán Guzmán, publicó el trabajo más importante sobre la violencia en Colombia, La Violencia en Colombia. Aún después del más completo repaso de las brutalidades de la violencia que mató tal vez 250.000 campesinos, las opiniones de Umaña Luna del pueblo colombiano no revelaron evidencia de alienación. El liderazgo político estaba cambiando, las fuerzas armadas se estaban reformando, pero fundamentalmente era el pueblo colombiano mismo:
donde se están gestando las grandes transformaciones de Colombia. Es un pueblo de posibilidades inmensas, de valores que no se deben seguir subestimando un pueblo que apesar de todo, aún cree, ama, y espera.35
Al moverse el escenario al año 1.989, se ve la respuesta de este mismo sociólogo al enterarse que su hijo, un activista en el movimiento de los derechos humanos, había sido asesinado:
este es un país de cobardes, de sinvergüenzas, de vagabundos, de ladrones y de asesinos. Me importa un carajo el país, me duele ser colombiano y estar entre un hatajo de asesinos.36
Rafael Santos, editor de El Tiempo, cree que el país estaba "en el umbral de la anarquía," y que las palabras de Umaña Luna, aunque provocadas por la muerte de su hijo, le dieron al clavo en la cabeza.37 El aspecto fundamental de todo esto es que va más allá de lo individual, es una sociedad que ha sobrepasado sentirse escandalizado o apenado por la situación; es esto más un sentimiento de impotencia y de alienación. Note la respuesta del periodista más importante de la nación, Enrique Santos Calderón: "en medio de la consternación y la indignación, sobresalta la patética impotencia del Gobierno ante tanto crimen político impune."38
No debe sorprender a nadie que se hable de un "síndrome de asilo:" una encuesta reciente demuestra que casi la mitad de los colombianos de toda clase social quieren salir del país.39
Conclusión: Temas Políticos
La importancia de un entendimiento sociológico de la alienación es que compromete al investigador a buscar no fuentes de ansiedad individuales, sino sentimientos de impotencia colectiva enfrentando el fenómeno social particular como la corrupción y la violencia. Nunca asume que toda la societad está alienada, al igual que no todos son corruptos. De hecho, tal aproximación se impone la tarea empírica fundamental de explicar porqué, dentro del mismo contexto social, algunos son alienados y otros no; algunos son corruptos pero no la mayoría.
Una pregunta teórica en estudios de alienación es si es causa o efecto de conducta corrupta; ¿es la alienación una condición social general o una consecuencia? Puesto que aparece ser ambos, la pregunta para la política es ¿como se rompe el circulo vicioso de causa-efecto-causa?
Como el periodismo está saturado de sentimientos negativos sobre la situación, sentimientos que son expresados ampliamente en las encuestas, tal vez valdrá la pena retroceder y hacer lo que se llama "análisis de caso desviante," o sea el estudio de casos evidentes de la no-alienación. ¿Cuáles son las señales o las evidencias de tales posturas en Colombia? Brevemente mencionaré algunos que pienso ser de importancia especial.
Primero y absolutamente primario, es el terrible precio pagado por aquellos que resisten. Sería un serio error hacer una mera compilación de estadísticas de los asesinados, secuestrados, y perseguídos, sin notar que muchos, si no todos, de estos individuos estaban dispuestos a ser contados al lado de la decencia. El candidato Luis Carlos Galán y el periodista Guillermo Cano Isaza son los que sobresalen; pero igual a ellos hay legiones en la política, en el periodismo, en el judicial, en las universidades, las Fuerzas Armadas y la policía. Aparentan ser desorganizados como un movimiento social, pero el número de sacrificios habla fuertemente de sus números y de su valentía indomable.
Segundo, el incremento del prestigio social de la Policía Nacional, que antes del año 1.995 era un pozo negro de corrupción e impunidad. En una encuesta de prestigio social que yo desarrollé con James Payne en Colombia al principio de la década de los 60, oficiales de la Policía Nacional salieron en el último lugar (número treinta y nueve de treinta y nueve opciones) de la escala. Las cosas han cambiado. El director de la Policía Nacional, el General Rosso José Serrano, ha efectuado cambios dramáticos que, muestran que a pesar de las altas cifras de bajas que resultan del combate constante, el número de aplicaciones a la academia de policía continúa creciendo. La capacidad de cambio bajo buen liderazgo es evidente.
Finalmente, y sorpresivamente, el funcionamiento continuo de la política electoral colombiana, la existencia importante de una prensa vibrante y la naturaleza dinámica y diversificada de la economía son factores que producen efecto. La economía está reducida, es cierto, el desempleo ha subido y el nivel de vida se ha reducido. Si la prensa y las élites políticas (que enfrentan una elección crítica el próximo junio) continúan acertando y haciendo lo positivo públicamente, estoy convencido que no habrá una falta de seguidores en el pueblo. Otra vez quiero enfatizar que el número de mártires atesta a la valentía de los colombianos. Lo que falta es un liderazgo a nivel nacional con la legitimidad para construír sobre esta sólida, aunque resbalante, base.
| Apéndice A: Corrupción en Colombia (fuente:
Semana, 12 de marzo, 1.991) Un estudio reciente en la ONU demostró que, tomado globalmente, el precio de la corrupción por empleados públicos suma a diez veces el precio de actos ilegales por la delincuencia comun. El caso se comprueba ciertamente en Colombia. De hecho, el problema en Colombia es tan grande que nadie sabe que hacer. El estudio más reciente sobre la criminalidad en Colombia indica que mientras la tasa de crimen creció anualmente en 39,7 por ciento, lo que se describe como actos de empleados públicos aumentó por 164,1 por ciento. Y no obstante este aumento increíble, hay pocas convicciones criminales. Todos están de acuerdo que hay que hacer algo y cuanto antes mejor. La tasa de corrupción administrativa ha llegado a tal nivel que el reportaje en la prensa local toma más columnas que el reportaje sobre el terrorismo. Expertos identifican el costo de la corrupción bajo cuatro consecuencias. Primero, la corrupción destruye la eficiencia del estado, gastando sus recursos y debilitando sus acciones contra la mala administración. Tal corrupción puede llegar a amenazar la salud pública: por ejemplo, la construcción de mala calidad, el uso de medicinas anticuadas o contaminadas, o la desviación de comidas de orfanatos a otros usos todos estos han ocurrido recientemente en Colombia. Segundo, la corrupción engendra una distorsión absurda en la distribución de ingresos, enriqueciendo a los ricos y empobreciendo a los pobres. Los pobres se hacen más pobres, por ejemplo, cuando proyectos públicos no se completan o se completan en calidad inferior como resultado de la corrupción. Tercero, el incentivo de la corrupción esta en contra al desarrollo de la sociedad; crean la insidiosa idea que es más fácil hacerse rico trabajando para el estado que creando un negocio privado productivo. Esta idea milita en contra de la creación de nuevos empleos. La mitad de las posiciones administrativas de cierto rango son ocupados por personas nombradas por jefes políticos, no por burócratas profesionales. Cuarto, la corrupción incurre costos políticos serios: la inmoralidad, cinismo, inestabilidad institucional, y la legitimación de la rebelión armada contra el estado. El problema más serio para Colombia es la falta de legitimidad entre el pueblo. Este problema tiene su raíz en la corrupción generalizada y es ilusorio pensar que una reforma constitucional puede resolverlo. ¿Cómo podemos confrontar un problema de tal magnitud? El primer paso requiere la voluntad política para poner fin a esta plaga o en un mínimo reducirlo a proporciones manejables. Tal voluntad se demostró cuando la oficina presidencial creó la Consejería de Moralización Administrativa, aunque ya hay voces que se oponen a tal creación. Un sistema análogo se usó con éxito completo en Hong Kong, anteriormente conocido como uno de los lugares más corruptos del mundo. Allí una comisión de cinco personas de credenciales impecables, investidos de poder plenipotenciario para penetrar los secretos bancarios, interceptar llamadas telefónicas y el correo y perseguir a sospechosos, resultó exitoso. En Colombia la Consejería debe recibir apoyo con la tecnología investigatoria más moderna, entre los cuales se encuentran procuradores plenipotentes, contadores, tribunales de cuentas computadorizadas, vigilancia electrónica de transferencias financieras y equipo de comunicación de todo tipo. Pero la cruzada contra la corrupción debe ir más alla: el Fiscal General ha contratado a Fedesarrollo para hacer el primer estudio del estado de corrupción en Colombia. Será completado al final de 1.991, y representa un intento a disminuír la tendencia a descomponer a la sociedad. Dada la apertura e internacionalización de la economía colombiana, la corrupción es un obstáculo más grave que la ineficiencia de los puertos o la ausencia de ferrocarriles. En el análisis final, la falta de legitimación de las clases gobernantes es la consecuencia más seria del nivel de desmoralización. |
| Apéndice B: ¿Y cómo se roban el fisco? (fuente:
El Tiempo, 26 de abril de 1.998, página 3A) Cuotas de justicia: Esta es la primera relación consolidada sobre el número de procesos penales vigentes por delitos contra la justicia. La Fiscalía General de la Nación los tiene dentro de una calificación de alta prioridad. Contra Gobernadores de departamento
Contra Alcaldes Municipales
Contra Consejales
Otros servidores públicos
Contra particulares
|
| REGRESO AL PRINCIPIO | REGRESO A LA TABLA | PROXIMO CAPITULO | CAPITULO ANTERIOR |