¿Crisis? ¿Cual Crisis?
Temas de Seguridad en
Colombia
Mesa redonda sobre temas domésticos en Colombia
Moderadora, Kimberley L. Thachuk
Esta sesión trató con el tema de los problemas internos que enfrentan los políticos colombianos hoy en día. El Dr. Pizarro habló sobre la situación de inestabilidad interna y como Colombia se compara frecuentemente con Bosnia y Vietnam, aunque la situación es claramente distinta. También proporcionó un vistazo penetrante de las guerrillas y los grupos paramilitares, porque estos existen, y algunas ideas sobre que se puede hacer para resolver el problema de su existencia. Algunas de sus conclusiones de como alcanzar una solución incluyen el incremento de recursos disponibles a las fuerzas armadas, pero tal vez de mayor importancia, se requiere una declaración concertada de apoyo político y social incluidos en una estrategia nacional. El Dr. Maingot presentó el problema de la corrupción en términos de realidad y percepción, explorando el tema interesante de la posibilidad de considerar a la corrupción como parte de la tradición colombiana, o si es un fenómeno reciente. Argumentó que la percepción internacional es que Colombia es bastante corrupta, pero esta percepción se basa en gran parte en que los colombianos mismos se quejan del problema en voz alta. Esta oposición social posiblemente indica que la corrupción en Colombia es una aberración, no una tradición. Desafortunadamente, por la obligación de tiempo, la presentación del Coronel Spracher se cambió a otro panel y así las preguntas sobre su intervención se tomarán entonces.
Todos los panelistas presentaron puntos excelentes sobre la situacin interna de Colombia y como solamente con un esfuerzo concertado se podrá cambiar o resolver el problema. Algunos temas que podemos considerar en esta sesión de preguntas, incluyen, entonces, a la luz de la realidad y percepción de la corrupción, ¿cómo se perciben los esfuerzos colombianos en la lucha contra sus problemas internos? Si las fuerzas armadas colombianas no reciben la legitimidad requerida del pueblo colombiano ¿es esto en parte porque el gobierno ha recibido una mancha negra en su contra de parte del gobierno estadounidense por sus esfuerzos en la lucha contra las drogas ilícitas? ¿Es la política estadounidense, a su vez, un problema de falta de entendimiento de la complejidad de los problemas internos en Colombia? Si esto es cierto, ¿cómo puede el gobierno de los Estados Unidos no solamente cambiar su política, pero a la vez asistir a Colombia resolver algunas de estas dificultades? Con tales preguntas en mente, esta sesión de preguntas y diálogo queda abierta.
PREGUNTA: Mirando a la crisis en Colombia históricamente, la inestabilidad no es necesariamente una crisis: la inestabilidad parece ser normal para Colombia.
RESPUESTA: Hay un elemento de veracidad en ese punto de vista, pero hay algo distinto que en el pasado en el uso de justicia privada (los grupos paramilitares, las guerrillas, el crimen organizado transnacional y los grupos de autodefensa), para llenar el vacío creado por la falla de las instituciones del gobierno. Esto indica la falta de legitimidad del gobierno. Pero ¿cuál apareció primero el vacío del poder o la inestabilidad? ¿Cómo puede enfocarse el gobierno en las causas de la inestabilidad, cuando la situación es tan caótica? En las palabras del Dr. Francisco Thoumi, si no hay recompensa para ser honesto, ¿cómo podemos esperar que alguien obedezca la ley?
PREGUNTA: Si, es cierto que la inestabilidad es "normal" para Colombia, por muchas razones históricas. Por ejemplo, ¿fue Samper el único presidente regional acusado de narco corrupción? ¿Porqué los Estados Unidos le negó la visa sólo a Samper? ¿Cuál es el criterio entonces de negar visas? Hay otros casos de presidentes (o presidentes electos) acusados de corrupción, pero en Colombia hay bastante diálogo interno sobre el tema, acentuando la atención al problema. Este diálogo demuestra un alto nivel de intolerancia a la corrupción en Colombia, que también atrae la atención. No hay tal diálogo o intolerancia en, por ejemplo, México o Panamá. La presencia del diálogo en Colombia es un factor muy importante en la tensión entre Washington y Bogotá y la metodología de implementación.
RESPUESTA: La tarea para Colombia es de crear un estado capaz de manejar la inestabilidad. Las eras de inestabilidad a a las cuales se refiere la pregunta, el colapso parcial del gobierno en la década de los 50 y 90, especialmente en términos de justicia, añaden a la opinión que la inestabilidad es normal en Colombia. El proceso de paz es hoy en día una oportunidad histórica para alcanzar un consenso de gobernación. Es una oportunidad histórica para tomar las decisiones difíciles sobre gobernación, justicia, responsabilidad institucional y reforma agraria.
PREGUNTA: ¿Qué quieren las guerrillas, en términos de demandas para una solución negociada?
RESPUESTA: Las guerrillas presentan evidencia esquizofrénica: documentos internos demuestran que están dedicadas a un esfuerzo de guerra con el objetivo de derrumbar el gobierno. Pero todas sus declaraciones públicas hablan de su deseo de paz. El Ejército de Liberación Nacional (ELN) habló de negociaciones sobre el tema de violaciones a los derechos humanos, pero no en un corto plazo. Negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son casi imposibles, en base de su compromiso con el poder militar y su poder político fuerte, aunque no existe suficiente apoyo popular para su agenda política. El gobierno Colombiano necesita reorganizar sus fuerzas militares para derrotar a los grupos paramilitares y así prevenir que los insurgentes ganen más terreno.
PREGUNTA: Hay una falta de comprensión de la situación en Colombia, por lo cual tiene que haber una redefinición de la agenda internacional (por ejemplo, sobre drogas ilegales, derechos humanos, el medio ambiente y migración). La amenaza a Colombia es muy específica y la agenda internacional divide el pueblo. Colombia necesita una nueva cultura de seguridad, para mejorar la cohesión gubernamental. Partede esta nueva cultura es la necesidad para la reforma de las fuerzas armadas, una re-evaluación de asuntos militares, para ponerlo en la terminología del Pentágono. ¿Cuál sería el impacto en Colombia de éste cambio en la agenda internacional?
RESPUESTA: Colombia está en el ojo del huracán porque la agenda de la guerra fría coincide con la agenda de la década del 80, que no coincide con la agenda de hoy en día. Los políticos de Washington erraron fundamentalmente al enfatizar a las drogas como único punto en la agenda, lo cual resultó en conflicto diplomático internacional. En el proceso se perdió mucho tiempo y se continuará perdiendo tiempo, en rectificar la situación. Los Estados Unidos deben reconocer que el problema de inestabilidad es peor que el de las drogas. La agenda internacional debe enfatizar la cohesión doméstica y como ya se mencionó, la reforma militar. Pero reforma no dentro del marco de un proceso de paz, sino que fuera de él. La estrategia corriente en Colombia ya tiene varias décadas y no se puede aplicar a los problemas de hoy.
PREGUNTA: Según la constitución de 1.991, le cabe al presidente de la república proporcionar dirección a las fuerzas armadas y también dirigir cualquier proyecto de reforma, estrategia, objetivos, roles y misiones. Pero tal dirección no se ha formulado. ¿Porqué?
RESPUESTA: Durante la década de los 60, las elites políticas abandonaron la agenda de paz y los militares la asumieron. Oficiales del gobierno que ascendieron después del Ministro de Defensa Rafael Pardo ignoraron el tema y no ha habido dialogo institucional o nacional sobre el tema de seguridad. Los civiles se niegan tomar la responsabilidad de las causas raíces de la inestabilidad (por ejemplo, la reforma agraria) y como solución le piden al ejército que rectifique la situación. Hace falta una nueva cultura de seguridad, pero ésta debe ser a nivel nacional, con apoyo ancho y profundo. Hoy en día existen tal vez 5 ó 6 civiles que conocen los temas de seguridad nacional, pero estos tienen serios problemas en dialogar con oficiales militares, a base de la sospecha institucional en contra de civiles.
COMENTARIO: En la comunidad de los colombianos residentes en Miami hay un grupo grande de apoyo para el General Haroldo Bedoya como candidato presidencial, pero el análisis que ofrecen es viejo, y en la cual una fuerza militar fortalecida es socavada por los civiles que la temen. Las fuerzas armadas de Colombia son las más débiles de la región, por falta de apoyo civil. Y en muchos casos, hay poca voluntad política de apoyo a las fuerzas armadas.
COMENTARIO: La debilidad en general de las fuerzas armadas es tradicional e histórica, a base del temor a una institución fuerte y capaz de traducir fuerza militar en fuerza política. Esto explica la ausencia de golpes de estado en Colombia, al igual que explica la presencia de grupos paramilitares, insurgentes y fuerzas de seguridad privada. Eso sí, hay una gran tradición de respeto al gobierno civil, aunque eso cambia una vez que se retiran del servicio militar. Hay también una tradición de oficiales retirados criticando seriamente las faltas del gobierno civil sobre temas de seguridad. Mientras están en uniforme, los oficiales tienen una fuerte lealtad a su institución y a su gobierno. Pero al retirarse, alzan sus voces en crítica al gobierno por su falta de apoyo sobre temas de seguridad y hacen lo posible para cambiar la situación.
PREGUNTA: Colombia necesita una reforma militar, no obstante la gran ignorancia entre civiles sobre temas de seguridad. Pero Colombia también necesita reformas al gobierno civil. Por ejemplo, todos los presidentes durante las ultimas décadas pasadas han organizado procesos de paz, todos ignorando completamente lo que se requiere para manejar una guerra o negociar una paz. Con esta realidad en mente, ¿cómo se comienzan las reformas?
RESPUESTA: Es posible comenzar, no obstante los problemas mencionados. La policía nacional se reformó a base de las recomendaciones de una comisión interna y un comité supervisor intra-agencial. Hubo temporadas de alta tensión, pero el resultado fue una fuerza policial mucho mejor que al comienzo. El proceso logró superar la mentalidad (tal vez más desarrollada en las fuerzas armadas) de tomar toda crítica a la institución como insulto o asalto. Con tal mentalidad, nada se logrará o reformará. Pero las fuerzas armadas deben considerar que han estado en combate con los guerrilleros por casi 10 años sin reforma y sin victoria.
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